viernes, noviembre 9, 2018
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El viaje más angustioso de Sara Carbonero: “Pensé que en cualquier momento nos podríamos estrellar”

Sara Carbonero ha querido compartir con sus seguidores su angustiosa experiencia a bordo de un avión. Por motivo de una fuerte tormenta, el que parecía un simple viaje se convirtió en una situación realmente complicada. “Lo normal para un vuelo Porto-Madrid es tardar unos 50 minutos o una hora. Bueno pues llevábamos casi dos horas en el aire y ni siquiera estábamos cerca del aeropuerto de destino”, relataba. La periodista estaba tan angustiada que metió la cabeza dentro de una bolsa para intentar relajarse y no vomitar.

Sara Carbonero jugando con su hijo Lucas

“Llegué a pensar que el avión realmente tenía algún problema o avería y que no querían decirnos nada por no sembrar el pánico, pensé que en cualquier momento nos podríamos estrellar, que en casos así era una suerte estar incomunicado para no poder mandar mensajes a nuestros seres queridos poniéndoles el cuerpo del revés”, confesaba, “aunque por otro lado, si ya no les iba a ver más, me gustaría decirles algo”.

Sus nuevos miedos

Esta complicada situación ha hecho a la pareja de Iker Casillas reflexionar sobre el miedo irracional que había sentido: “¿Sería entonces que ahora valoro más mi vida que cuando ellos no habían nacido?“. Sara no pudo dejar de pensar en sus dos hijos, Martín y Lucas, y confesó haber sentido un miedo irracional que antes de ser madre no conocía. “La maternidad viene con un montón de cosas maravillosas y con un buen puñado de miedos e inseguridades, como por ejemplo el miedo de no estar y que tus hijos te necesiten, a no verles crecer, a perderte algo de sus vidas” y añade “me entraron sudores fríos y una sensación de claustrofobia tremenda”.

Iker Casillas jugando con sus dos hijos Lucas y Martín

Todo se quedó en un susto y, una hora y media más tarde de lo previsto, el avión aterrizó en el Aeropuerto de Madrid. “Cuando bajé del avión me dieron ganas de besar el suelo como hace el Papa”. La periodista se juró a sí misma que no volvería a volar y que volvería a Porto en coche, pero al día siguiente tomó un vuelo de regreso a casa que resultó ser “fantástico, tranquilo y rápido”, comentó ella misma. “Es el lado bueno de los miedos, como vienen se van. Aunque casi nunca lo hacen del todo”, sentenciaba Sara Carbonero.

Fuente: bekia.es

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