La familia Campos vive un gran acontecimiento. Uno de los clanes más mediáticos de nuestro país se ha reunido con motivo de la boda del hijo de Carmen Borrego, José María Almoguera, y su novia Paola. Se trata del primer «sí, quiero» para un nieto de María Teresa Campos. Los novios han querido vivir este destacado día rodeados de familiares y amigos, alrededor de 150 invitados, en una finca ubicada en el municipio madrileño de Torrejón de Velasco.

Carmen Borrego ha ejercido de orgullosa madrina de este enlace al que no ha faltado su hermana, Terelu Campos, con un dos piezas de chaqueta pantalón en color lila, y Alejandra Rubio, con un diseño estampado. Esta última ha asistido acompañada por su novio, Carlos Agüera, con un traje en blanco roto. La veterana comunicadora se dejaba ver con un diseño en rosa engalanado con pedrería y encaje, del brazo de Gustavo, su hombre de confianza. La hermana del novio, Carmen Almoguera, muy elegante con un sofisticado recogido, ha sido una de las pocas que se ha detenido brevemente ante la prensa.

Entre los invitados, algunos rostros televisivos como Kike Calleja y su prometida Raquel. El periodista ha atendido amablemente a sus compañeros y ha reconocido que estaban dispuestos a disfrutar al máximo de la jornada y «pasarlo bien». No han faltado al enlace compañeros del novio que trabaja en ‘Viva la vida’, como la subdirectora del programa, Lorena Rivera.

El discreto hijo de Carmen Borrego

El primogénito de Carmen Borrego ha llegado pasadas las 17:30 horas a la finca y ha bajado de su vehículo con un traje oscuro firmado por el diseñador Félix Ramiro que ha combinado con camisa blanca. El joven, de 32 años, siempre ha destacado por su discreción. A pesar de que pertenece a una familia muy conocida, ha preferido permanecer en un discreto segundo plano.

José María Almoguera ha seguido la estela familiar y también se dedica a la comunicación. Actualmente trabaja en el ámbito de la producción en ‘Viva la vida’. Se casa con su novia Paola, de quien pocos detalles han trascendido, solo que ambos mantienen una sólida relación desde hace años y que sienten pasión por el mundo de las motos. Precisamente el motor ha sido la temática protagonista en la boda. La novia es madre de un niño de una relación anterior.

El «sí, quiero» tiene como escenario una idílica finca de 6.000 metros cuadrados con amplios jardines y espacios al aire libre. Está ubicada a unos 30 kilómetros de la capital. En cuanto al menú, se basa en una cena muy mediterránea. Una vez celebrado el banquete, los novios han planeado una gran fiesta con barra libre que marca el colofón final.

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