Adara Molinero abandona en Lecturas un larguísimo silencio en medios que se ha prolongado durante un año y medio. La ganadora de ‘GH VIP 7’ ha decidido alzar la voz después de la entrevista que concedían su expareja Hugo Sierra después de volver a convertirse en padre junto a Ivana Icardi. “Me han dado una puñalada”, estalla en nuestras páginas. Contundente, se enfrenta a este conflicto que la salpica directamente, pero también se ‘moja’ sobre otras controversias que, de alguna manera, también le han tocado de cerca, como la difícil relación de Rocío Carrasco y Rocío Flores, que coincidió con su madre, Elena Rodríguez, en Honduras. Adara Molinero se posiciona con Rocío Carrasco sin titubeos y, desde su rol de madre, da un valioso consejo a la hija de Antonio David Flores con el que espera que recapacite en la actitud que está exhibiendo.

Adara Molinero ha seguido con mucha atención desde el primer momento el impactante testimonio de Rocío Carrasco en ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’. Ella también se quedó en ‘shock’ con episodios como el de la brutal paliza que recibió de manos de su hija. Empática, reconoce: “Entiendo perfectamente que ahora mismo ella no se sienta preparada para tener una relación con su hija”.

Elena Rodríguez, madre de Adara, convivió tres meses con Rocío Flores en Honduras. Ambas concursaron en la edición de 2020 de ‘Supervivientes’ y la conducta de la joven ‘influencer’ ha sido motivo de debate. Su madre Rocío Carrasco se mostró tajante en el último episodio de su docuserie al poner en duda sus lágrimas cuando se mostró preocupada por ella ante las noticias que llegaban a la isla de la pandemia y también las que derramó por el día de su cumpleaños. Llanto que tampoco se creyó Elena.

“Es que mi madre es superintuitiva, como yo. Ahí tuvieron una convivencia de veinticuatro horas y a las personas se las ve venir”, advierte Adara al respecto, en la entrevista concedida a Lecturas. La concursante de realities cree que no va a poder mantener mucho más tiempo la postura de que el conflicto que carga a sus espaldas no existiera. “En su cabeza sí están pasando cosas. Eso se queda ahí dando vueltas”, subraya.

Adara no puede ignorar su experiencia como madre, papel del que está más orgullosa y, desde esta postura, se siente legitimada a mandar un consejo con el que cree que Rocío Flores podría reconducir la relación con su madre: “Yo le diría que parara, que lo asimilara y que escuchase a su madre”. Para Adara, la piedra está en el tejado de Rocío Flores.